
No, no es mi status de messenger lo que quiero exhibir, sino mi nivel en Happy Aquarium (Bueno, tengo que canalizar mi obsesión hacia algo inofensivo).
Estoy tan mongólica con ese juego, que anteayer pasé al lado de un buhonero que estaba vendiendo unas palmeras con luces por dentro y pensé "Tengo que comprarle eso a mi acuario, nadie lo tiene". Sin mencionar que cuando estaba comiendo en China Garden la semana pasada intenté hacerle click al Brush para limpiar las peceras porque estaban verdes.
Ok, ahora sí me voy a bañar, es tardísimo.
PD: Dígalo que Génesis es el nombre más chaborro del mundo, tsss, eco.
24.11.09
Mensaje Subliminal
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 9:38 AM 0 comentarios
19.11.09
'Paréntesis' dicho varias veces parece el nombre de una enfermedad
Antes de postear cualquier cosa, siento que es necesario hablar de esto, porque es algo que me obsesiona. De repente va a parecer como que soy burda de superficial, pero está bien porque lo soy.
En vista de que mi vida es bastante estúpida y al parecer no tengo nada de qué preocuparme, todo el sentido de mi existencia gira alrededor de mí misma -por supuesto- y de mis zapatos. No voy a mentir, si pudiera tener sexo con cada par de zapatos que poseo sería feliz. No voy a mentir, si pudiera tener sexo conmigo misma sería feliz… pero ese es otro tema.
Yo sé que a mi me criaron mal, porque no es normal que se me revuelva el estómago cuando veo a alguien más en esta mugrosa ciudad usando algo de lo que tengo en mi clóset. No es normal que la aorta se me infle hasta que me duela y me haga marear cuando veo unos zapatos -que he traído yo misma, desde 2.190 kilómetros más allá- mal puestos en una vitrina sudada, decorada in-intencionalmente con huellas de manos pegajosas, manos que quién sabe en cuál carrito por puesto estuvieron acariciando rodillas marrones con olor a saliva y a orine. ¿Que la palabra in-intencional no existe? Te sugiero que leas el nombre de mi blog, ese nombre y ese apellido son el español para Diostodopoderos@.
¡Bestia, qué infantil soy! A veces me caigo mal (NOT).
Edit: Ya me acordé por qué posteé esto!! Porque vi unas botas adidas como las mías -pero colombianas- en Sabana Grande, y una versión chimbísima de mis Nike 6.0 en varias tiendas de Caracas y de Guarenas y, o sea, noooo!!, ¡Muéranse todos los que los hayan comprado después que yo! [Sale corriendo hacia el balcón y se estruja la cara en la mata de sábila imaginaria]
Gráfica 3.2a - Mis once preferidos ^_^ (están burda de sucios, i know)
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 6:22 PM 2 comentarios
Etiquetas: Necesito rellenar espacio
27.8.09
Prefiero nadar en saliva amarilla
En este país hay burda de gente equivocada en la vida. Todo es una apariencia, todo es un paveo sin sentido. Estoy sinceramente fastidiada de la cara de horror con que la gente me ve cuando digo que vendí mi carro y que no (repito, NO) lo hice con intenciones de comprarme un modelo mejor. No me interesa pasar 3 horas en cola para llegar tres cuadras más allá; me obstiné de los podridos motorizados diciéndome groserías cada vez que me cambio de canal; me da demasiada impotencia que nadie en este país respete siquiera un semáforo; siento que desgasto mi vida buscando una hora en dónde estacionarme; y en definitiva, me produce demasiada cólera la ineptitud de la colectividad caraqueña. Prefiero, y lo digo con el corazón en la mano, evitarle un accidente a alguien (por alguien me refiero a mí y por accidente me refiero a la cárcel). Ya he tenido suficiente.
El punto es que la gente me ve con un asco de lo más genuino cuando confieso mi peatonalidad deliberada. Para ellos es preferible alguien que no tenga carro por falta de dinero (porque lo más seguro es que esté trabajando en pro de comprarse uno), a alguien que lo haya vendido para quedarse a pie porque sí. Es algo así como que bajé de categoría intencionalmente. Me ven como una rebelde, una desadaptada. Nadie entiende cómo no soy capaz de sacrificar mi estabilidad física y emocional por el supuesto estatus que me ofrece un estúpido carro. Lo fastidioso es que a pesar de que me tomo la tarea de explicar el por qué (cosa que, para empezar, no es problema de nadie) se quedan como tratando de procesarlo y al final siempre me preguntan “Ahh, ¿Y cuál te vas a comprar ahora?”. Ninguno bitch, quiero andar a pie, me quiero montar en autobús y ver el paisaje apocalíptico de Caracas por la ventana, quiero sentir el contacto con la gente (no estoy siendo irónica), me quiero ensuciar, quiero tragar humo, necesito ser parte de la ciudad donde vivo. Me dio por ahí pues.
Basta de salirme con frases estúpidas como “Carro propio es carro propio”. Aquí la gente prefiere pasar trabajo nada más para llenarse la boca diciendo que tiene un carro del año, porque piensa que eso la hace menos marginal. “Tengo un carro, ya me superé, ya soy alguien la vida”. Les tengo noticias: me dan demasiada sífilis. La mayoría pasa hambre para pagar las cuotas y el seguro. La mayoría va a sufrir un infarto antes de los 45 por culpa del stress que causa manejar aquí. La mayoría estaciona el carro y se encomienda a dios para encontrarlo cuando regrese. La mayoría sabe, en el fondo de sus corazones, que esa no es la vida que se merece alguien que se ha sacrificado tanto para comprar algo que supuestamente le va a generar comodidad. Aquí la gente se mata por tener, nada más que para restregárselo al vecino.
Lo siento mucho, been there, done that, y no me gustó. Ni esta ciudad ni el resto de la geografía nacional están preparados para tanta civilización. Un país cuyo orden de prioridades en la vida se resume a carro, blackberry y playa, no merece ir ni siquiera en caballo sino en burriquita, en curiara, en chigüire.
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 1:53 AM 7 comentarios
19.8.09
Masnecia
Me acabo de crear una cuenta en twitter. ¿La razón? Porque ya que tengo blog y cuenta en FB (todavía amo cómo lo pronuncio) no me haría daño otra red social que seguramente lo menos que va a aportar a mi vida es desarrollo a mi capacidad de socializar. ¿La verdadera razón? Porque siento que necesito aún más excusas para justificarme que tengo un BB. ¿La verdadera, verdadera razón? Porque soy como el ganado, porque inevitablemente pertenezco a las masas y me dejo llevar frenéticamente por las tendencias.
No, pero en serio, a cada rato como que se me satura el cerebro de pensamientos y de frases, y siento la necesidad de, aunque sea, escribirlo para que no se me acumulen en la cabeza. En realidad pudiera escribirlas en un cuaderno pero soy muy exhibicionista como para no hacerlo público (y tampoco voy a andar con un cuaderno para todas partes como una nerd).
Twitter es justo lo que necesitaba para postear mis verdaderas cosas. Cosas que de repente no son tan extensas como para desarrollarlas en un post, o tan coherentes como para comentarlas con alguien a través de un mensaje de texto, pero tampoco tan triviales como para dejarlas pasar.
De hecho, esa era la idea cuando por primera vez abrí el blog. Este blog, no el otro blog clandestino que manejaba bajo el completo anonimato, donde podía expresarme libremente y donde sorpresivamente sí tenía público (sin menospreciar a mis sagrados 3+2 seguidores). Ahí fue cuando me di cuenta que hasta mi otra yo era más interesante que regular yo, y me tuve un poco de rabia y un poco de envidia porque aquella era mucho más simpática, menos anormal y más compatible con la humanidad. Ella me hacía pensar en las noches “¿Por qué no puedo ser como mi otra Yo”? Pero ese es otro tema. Soy como una especie de Mr. Hide y Dr. Jekyll. Mi lado podrido es el que llevo por fuera.
El hecho es que lo que yo quería era algo que me exorcizara, y con esto ahora sí lo voy a lograr. Si logro sacarme ciertas cosas de la cabeza, lo más probable es que algún día me cure y sea normal… NOT.
(Capaz ahora me da pena tuitear y pongo puras nulidades)
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 10:25 PM 1 comentarios
15.8.09
Mi boca es muy grande
Tengo Blackberry.
No es una sorpresa para mí. Siempre que salgo diciendo cuánto desprecio algo es porque en el fondo lo amo. Tengo serios problemas con la negación.
En mi defensa debo decir que me lo regalaron, así que mi integridad queda casi intacta. Y digo casi, porque a pesar de que toda Venezuela y El Salvador saben que hubiera preferido vestirme con unas lycras doradas y bailar merengue dominicano en la puerta de mi salón, me emocioné demasiado cuando me lo dieron. De hecho -y no estoy orgullosa de admitir esto- creo que me mareé un poquito (Yo sí pues, estaba burda de reprimida ¿Y qué?).
Total que después de tanto criticarlo, he pasado una semana entera tratando de activarle el p*** servicio como una obsesiva (gracias Digitel por ser una porquería como siempre). Llegué hasta el punto de hacerle ojitos a la tipa que me atendió en el Spazio para ver si me agilizaba el proceso, porque al parecer mi línea era la única que tenía problemas y aparentemente a nadie le importaba tanto como para hacer algo al respecto. En realidad no sé para qué le hice ojitos, ahora que lo pienso bien fue totalmente innecesario y fuera de lugar.
Como no se apuraban (como me frustra esperar) y veía que todos a mi alrededor flotaban de felicidad cuando llegaban a Digitel y en cinco minutos comenzaban a utilizar la estupidez esta del PIN (i heart it), pues me fastidié y me fui al local de al lado a comprar una línea. Es decir, no me bastó con haberle metido 200mil bolos de saldo a mi línea normal para que me descontaran la activación (ni loca lo afilio a la tarjeta, soy demasiado paranoica -y, let's face it, demasiado tierrúa pa fancyedades de esas-), sino que fui de atorada y gasté no sé cuánto en otra línea nueva, más el saldo, más la activación. En momentos así es cuando me doy cuenta de lo triste que soy.
Mis primeras tres horas desde que por fin pude utilizar el teléfono se resumen a mí, actuando como una peruana, tratando de acostumbrarme a darle a las teclas en vez de la pantalla porque mi otro teléfono era touchscreen. La propia autista con el celular pegado de la cara, hundiéndole la pantalla con los dedos, dándole con la uña y haciendo que le salieran cuadritos de colores a la pantalla de tanto que la puyé.
Lo más patético de la broma es que cuando por fin aprendí a utilizar lo del BB messenger, me di cuenta de que mis verdaderos amigos carecían de blackberry. FAIL. De todos los contactos que tengo, nada más dos son panitas como para hablar así laaaaargo y tendido pues, pero ya me da flojera chatear por messenger, por FB, por mensajes de texto y encima ahora por pin -aunque igual de fiebrúa me acosté com a las 3, como una enferma mongoliqueando con ellos-.
Y sí, antes de dormir lo puse junto a mi almohada y me le quedé viendo como si fuera mi bebito, hipnotizada por la lucecita verde que titilaba en la oscuridad al ritmo de los latidos de mi amelcochado corazón.
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 8:13 PM 0 comentarios
21.7.09
Soy María la del barrio: fumo piedra y plancho ajeno
Yo debo tener el sentido de percepción de la belleza muy distorsionado. Es un hecho.
Me he dado cuenta que cuando salgo de mi casa más rancho, es cuando más me dicen porquerías los hombres. Hoy parecía que tuviera como 3 días sin bañarme, toda despeinada y vestida como si fuera a comprar pan un domingo de resurrección. Tan así, que cuando iba saliendo de mi casa y me miré en el espejo del ascensor, torcí la boca y pensé “menos mal que ya vengo, ojalá no me encuentre a nadie importante… bueno, a nadie”.
El hecho es que de regreso, yo, que casi siempre voy burda de sobrada -pero sobrada normal pues, enchufada al ipod con volumen totalmente aislante de la porquería de realidad que me rodea en mi nuevo medio ambiente (séptima vez en mi vida que me mudo, séptima vez en 24 años) y pendiente de asociar las canciones con bromas que me han pasado. En fin, autista a mil-, iba más bien medio acomplejada porque los borrachos andaban como más emocionados que de costumbre durante el trayecto de la parada a mi casa, y me da demasiada pena y asco que me digan cosas en la calle. Aunque pensándolo bien, secretamente me pongo más atorrante, porque pienso “bueno, si estoy rancho y me dicen bromas es porque mi belleza es tan sobrenatural que traspasa las barreras del bien y el mal. Vanessa, te amo”… pero después me acuerdo que son tipos balurdos del centro de Caracas y… y nada, sigo pensando que soy Dios y que soy demasiado para el mundo, pero eso es otro post, un post titulado ¡Qué enferma soy! Tengo problemas mentales.
Anyway, el problema comenzó cuando repentinamente los tipos comenzaron a hacerme señas y a agitar los brazos desde las ventanas de los carros (que estaban prácticamente estacionados por la cola), y los peatones que iban en la acera casi que se me lanzaban en medio del camino, diciéndome cosas inentendibles a 15 centímetros de mi cara. Pero no era que si uno por aquí, uno por allá, eran TODOS. Y fue cuando reaccioné y me dije “Mierda, ¿Qué hice, qué está pasando?” y se me fueron los tiempos, lo juro, se me empezó a poner todo negro “¿Será que tengo el cierre del pantalón abierto?” Y me revisé disimuladamente mientras seguía caminando y siendo víctima de semejante circo, “No, nada, ¿Será que estoy desnuda? ¡¡Maldición, estoy desnuda!!” Pero no pues, obviamente no estaba desnuda porque me hubieran sacado de clases (lo más tonto es que volteé hacia abajo para confirmar que tenía la ropa puesta). Como no era ninguna de las anteriores, me fui por mi comodín especial, mi comodín autista, porque yo no aguanto 5 para llegar al típico “Nada, estoy drogada. Estoy drogada y esto no está pasando. Esta no es mi vida. La vida no existe. Me desprendí. No existo. No soy” y por ahí me fui, hasta que se me empezaron a ir los tiempos de nuevo. El sonido de la música se empezó a desvanecer junto con las luces de la calle y del mundo, y comencé a escuchar mi respiración súper clara y los latidos fortísimos de mi corazón bombeando 120 veces por minuto (y sé que si hubiera prolongado esa sensación cinco segundos más, me voy).
Ok, no lo voy a negar, yo me rindo fácil, yo no soy como la gente que sale en Discovery contando cómo sobrevivió al ataque de un tiburón. Yo en situaciones así cedo muy fácil. De hecho, en estos días sentí –bueno, ya van varias veces- que, mientras dormida, me iba como desprendiendo y no podía respirar. Al principio luché, ajá, pero a la tercera que vi que no podía inhalar y me comencé como a fundir con el ambiente, me dije “Me morí… me morí así…. ¡Qué sensación tan dulce! Morirse es como derretirse e irse apagando poco a poco, déjate llevar…” y sentí demasiada paz y sentí que me hundía… pero después me acordé de mi mamá y me pareció desagradable que fuera a encontrar mi cadáver en la cama así sin ninguna explicación, y no sé cómo hice pero aquí estoy.
El punto es que todavía a estas horas no sé bien qué fue lo qué pasó. Yo apuré el paso y traté de verme en el reflejo de algún vidrio buscando alguna anormalidad brusca, pero me vi normal. Tenía todas las prendas de ropa en perfecto estado. Cuando llegué a mi casa y me vi en el espejo, estaba igual de fea que cuando salí, así que jamás entendí qué fue lo que pasó. ¿Será que tumbé a alguien sin darme cuenta? ¡Qué miedo! Nunca en mi vida me había asustado tanto, y no fue porque me hayan podido hacer nada, equis, sino que me sentí demasiado señalada, fue demasiado irreal y desagradable.
Pensándolo bien, no estoy tan buena. Hubo algo ahí que pasó y no me di cuenta porque tenía los audífonos puestos, pero tampoco me iba a detener a preguntar. Verdad que los tipos que iban en los carros tenían como miradas agresivas y uno de ellos hasta me aplaudió, pero creo que fue algo totalmente sarcástico. Omg! Ahora estoy preocupada, ¿Qué fue lo que hice?, ¿Y si fue que tumbé a una viejecilla y ahora la comunidad se va a vengar de mi? Mi sueño siempre ha sido derribar a una viejecilla de barrio indefensa, y ahora que lo logro ni siquiera me doy cuenta. Damn it!
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 5:38 PM 3 comentarios
20.7.09
Le cambié el nombre =)
¿Y tú, estás tan asqueado como yo del mundo y sus obviedades? Bienvenido seas entonces si vienes a meterte en mi camino y a pelear conmigo, si vienes a retarme y a llevarme la contraria, si vienes a maldecirme y a hacerme llorar de la rabia, que ya no tengo ganas para tanta insuficiencia cardíaca por culpa del amor. El amor es para niños. El amor es para niñas. Y a mí me gusta cómo me haces retorcer con tanta espera, me gustan tus cartas de guerra. Despiértame, moléstame, renúnciame, desgástame. No quiero almas gemelas, no quiero más poemas, estoy cansada de tantos teamos. Sé mi veneno, sé mi contrario. Ven a sacar lo peor de mí, que hay belleza en eso, te lo juro. Ven a llenarme la boca de sal, a hacerme escupir sangre de tanto gritar. Tacha mi voz, borra mi nombre. Desmiénteme de una vez por todas, derrumba mis ideas, avergüénzame. Destruye tanto ego innecesario, tanta intolerancia, tanta autosuficiencia; que he sido acostumbrada mal a escuchar tantos síes automáticos y complacientes que ya he perdido el respeto por la humanidad; que me he dejado someter por los efectos secundarios de mi eterna narcosis de falso poder.
Publicado por Vanessa Ceravolo (also known as Vanessa Ceravolo) en 6:16 PM 1 comentarios
Etiquetas: under the influence




