Pasé toda la mañana buscando un micrófono. No es que lo necesitaba urgente, pero se me antojó pues. Me parece que el que ya tengo se va a dañar. Sin exagerar fui como a 10 tiendas de computadoras por el centro de Caracas (Meaning que cada 10 metros tenía que esquivar un loco, un charco de orine y cada 20, un puesto de drog... de llamadas mobilné). Uno de los tipos del negocio donde entré se burló de mí. No dijo nada pero siento muy dentro de mi corazón que se burló de mí.
Nada, todos los sitios donde entro me ofrecen audífonos como alternativa. Es lógico, a veces cuando necesitas un micrófono y no lo tienes, te metes un audífono en la boca y lo masticas hasta que te sangren las encías y es justo ahí cuando aparece el hada mágica y te intercambia esa masa de cables y saliva por un micrófono.
Me voy a mi casa a comer. Brava. No logré mi objetivo y me siento estúpida. ¿Qué está pasando en mi vida que no puedo triunfar? Nunca lo voy a lograr. Mi sufrimiento apenas comienza. Todas mis pesadillas se están volviendo realidad. Sabes, lo normal que te pasa por la cabeza cuando sales a comprar algo y no lo consigues.
Salgo en la tarde y nada otra vez. 8 tiendas más y nada. Nuestro señor misericordioso se queja cuando blasfemo pero es incapaz de ayudarme a conseguir un p* cilindro de aluminio. Mi vida es una miseria. Si sigo caminando no es porque soy una persona luchadora y optimista que anhela ver materializado su sueño. Camino porque soy obstinada y orgullosa. Me da vergüenza conmigo misma admitir que alguien me ganó. Prefiero seguir hasta romperme las piernas antes que aceptar que el amor de mi vida (yo) no estuvo a la altura de los acontecimientos.
Como nada estaba dando resultado de manera lógica, decidí meterme en una tienda donde vendían licuadoras. Y ahí estaba. Con una etiqueta que decía en números grandes: 60 Bs. Yuv gat tu bi kídimmi. Antes de salir de mi casa busqué en internet y el más caro estaba en 30. ¿Qué le pasa a esta vieja?
Si se tratara de Yolanda Acevedo no habría ningún problema, pero yo, yo soy exxxxxtremadamente pichirre. Es algo demasiado obsceno. Yo casi que tomo agua de los lavamanos públicos para no gastar 5 mil bolos. Para rematar la vieja p* me habla golpeado "AMIGA, ¿Lo vas a llevar o no?". Con la cara roja y ganas de clavarle un destornillador en la tráquea me saco los reales del bolsillo y pago.
Me voy tranquilita, respirando. No puedes ponerte así por cada estupidez de la vida. Te vas a morir de un infarto y te va a atropellar un carro, Vanessa, pienso. Camino dos cuadras más abajo de vuelta a mi casa y como un chiste maldito, así, grandísimo: Una vitrina con por lo menos, 4 modelos de micrófonos. 25 bolos cuesta el más caro. Me voy en vómito.
Evidentemente dos tiendas más abajo también vendían micrófonos. Cuando yo fallo, lo hago en grande.
Spread your wings
Hace 5 días




2 comentarios:
oye gracias
Sí, de nada. No sé qué es esto.
Publicar un comentario